[ENTREVISTA] “Hablar de Dios sin hablar de Dios”: entrevista al Padre Rigo (Misionero de Guadalupe en la República de Corea)
2026-02-11“Hablar de Dios sin hablar de Dios”: entrevista al Padre Rigo (Misionero de Guadalupe en Corea)
Fue en la Semana Santa de 2025 cuando casi “por casualidad” conocimos al Padre Rigo, misionero de Guadalupe en la República de Corea. Me sorprendió su calidez, su cercanía… una mezcla de juventud, madurez, compromiso…: MISIÓN. Nos contó su proyecto mientras comíamos y bebíamos en un convivio que organizó después de la misa. Más que sacerdote, misionero… con todo lo que la palabra significa. Pudimos acompañarle a hacer voluntariado y fue un día increíble en Kkottongnae, donde tuvimos la fortuna de conocer al Padre Juan Oh Woong Jin, el fundador de este proyecto, que se resume en un gran propósito: ayudar a quienes ya no tienen ni fuerzas para pedir.
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Foto de familia con el Padre Juan Oh Woong Jin y con el Padre Rigo. Kkottongnae, 22 de noviembre de 2025. Foto: Claudia García Bueno.
A pesar de ser profesora en la universidad y de haber conocido a tantas personas a lo largo de mi vida y en varias partes del mundo, nunca había estado tan cerca de alguien tan divertido a la vez que profundo, sensato, humilde, trabajador… y le propuse hacerle una entrevista para que más gente supiera de su labor silenciosa (la de él y la de su congregación) y para que nos enseñara qué significa y cómo se hace para hablar de Dios sin hablar de Dios, algo que él realiza con una naturalidad sorprendente.
Aquí os dejo un extracto de la entrevista que nos concedió en una calurosa tarde de junio, en Seúl, y que podéis escuchar y ver en el enlace que se encuentra al final de esta presentación.
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Entrevista al Padre Rigoberto. Seúl, 27 de junio de 2025. Foto: Claudia García Bueno.
Pero antes de “escuchar” al padre Rigo os pongo en contexto. En la República de Corea, el catolicismo ocupa un lugar singular dentro del panorama religioso asiático. A diferencia de otros contextos, la iglesia coreana nació en el siglo XVIII por iniciativa de laicos que, tras estudiar textos cristianos procedentes de China, comenzaron a practicar la fe antes incluso de contar con sacerdotes residentes en el país (Grayson, Korea: A Religious History, 2002; Korean Catholic Bishops’ Conference, KCBC).
El siglo XIX estuvo marcado por fuertes persecuciones y martirios —especialmente en 1801, 1839 y 1866— que forman hoy parte esencial de la memoria histórica coreana (KCBC; Vatican News Archives). En 1984, durante su visita a Seúl, Juan Pablo II canonizó a 103 mártires coreanos, reconociendo oficialmente la singularidad de una Iglesia nacida del impulso laical (Vatican.va, Homilía de canonización, 6 de mayo de 1984).
Según el último informe estadístico publicado por la Conferencia Episcopal Católica de Corea, a finales de 2024, casi 6 millones de coreanos (aproximadamente el 11,4 % de la población) se identificaban como católicos. Esto representa una cifra similar o ligeramente creciente respecto a años anteriores y muestra una estabilidad relativa en la proporción de creyentes dentro de la población total del país.
Además, las encuestas de percepción religiosa más recientes de 2025 estiman que alrededor del 11 % de los coreanos se identifican como católicos frente al 20 % que se declara protestante, el 16 % budista y un 51 % que no tiene afiliación religiosa formal (regular survey ‘Public Opinion in Public Opinion’ de Corea Research).
Este contexto refleja tanto la persistencia de la presencia católica en una sociedad altamente secularizada como el papel significativo que sigue jugando esta comunidad dentro del paisaje religioso coreano contemporáneo.
Aunque la República de Corea experimenta tendencias generales de secularización similares a otras sociedades desarrolladas (Pew Research Center, 2014; 2023 Religion & Public Life reports), la Iglesia católica ha mostrado una relativa estabilidad institucional, con presencia significativa en educación, hospitales y acción social (KCBC Annual Report 2022).
La visita del papa Francisco en 2014 reforzó además la dimensión juvenil y el diálogo interreligioso en el contexto asiático (Vatican.va, Viaje Apostólico a Corea, 2014).
Más allá de las cifras, el catolicismo en la República de Corea se configura hoy como un espacio de encuentro comunitario y diálogo cultural en una sociedad altamente tecnificada y competitiva.
Entrevista al Padre Rigoberto (Misionero de Guadalupe en la República de Corea)
Padre Rigoberto, ¿cómo nació su vocación y qué lo trajo hasta Corea?
Mi vocación nació primero como vocación misionera. Yo no pensaba ser sacerdote, sino misionero. Conocí a unos misioneros que llegaron a mi parroquia en Cuernavaca (México), y me llamó mucho la atención su forma de vivir. Me atraía el movimiento, la aventura, salir, conocer.
Tenía 24 años, ya había terminado la carrera de Administración de Empresas y ya estaba trabajando. Un día, después de un retiro, sentí con mucha claridad que quería dar ese paso. Cuando escuché mi nombre entre los que iniciaban formación, pensé: “¿Qué hice?”. Pero todo se fue acomodando. Mi familia lo comprendió, incluso antes de que yo lo dijera.
¿Por qué Corea? Podría haber elegido cualquier otro país
Conocí a un padre que había trabajado muchos años en Corea. Me hablaba de su experiencia, de cómo comenzó trabajando en mercados, del diálogo con la gente. Me impresionó que, en un país tan desarrollado, con una cultura tan fuerte y una tradición religiosa diversa —budismo, personas sin afiliación religiosa—, el anuncio del Evangelio fuera un reto intelectual y humano.
Eso me atrajo: cómo dialogar con una sociedad que no necesita nada materialmente, pero que sí busca sentido.
El idioma coreano es un desafío importante. ¿Cómo lo ha vivido?
Es un reto grande. Estudiar teología en coreano implica a veces buscar libros en inglés o italiano, traducirlos y luego trabajar en coreano. Es como hacer el trabajo tres veces. Pero todo eso me confirmó que no vine en vano.
La idea es permanecer varios años para que el coreano sea sólido, y poder servir mejor.
Actualmente, ¿cuál es su misión concreta en Corea?
Mi trabajo principal es en la casa de los misioneros y en la parroquia internacional, donde celebramos misa en español. Mi visión es que esa parroquia sea más que un lugar físico: que sea una fuente donde las personas puedan refrescarse no solo en la fe, sino también humanamente.
Que sea un espacio de afecto, de familia, de encuentro. Allí pueden coincidir estudiantes, trabajadores, diplomáticos y personas que llegan buscando un punto de referencia. Es un espacio de convergencia cultural y espiritual.
En una Corea tan moderna y tecnológica, ¿cómo se vive la fe?
Creo que el desafío es el diálogo. No se trata de imponer, sino de entablar relación, incluso sin hablar explícitamente de Dios. Primero se construye confianza, amistad, cercanía. Desde ahí puede surgir todo lo demás.
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Un día de voluntariado con el Padre Rigo. Kkottongnae, 22 de noviembre de 2025. Foto: Claudia García Bueno.
NOTA: La entrevista completa fue grabada, subtitulada y editada por la K-Influencer Claudia García Bueno y puede visualizarse en
https://www.youtube.com/watch?v=jN6Hk6nhAHw
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